La Mirada Disidente
Entrevista a Roberto Giraldo por Luis Fernando Páez, de "Universia"
Introducción
Roberto Giraldo es un médico colombiano que defiende a capa y espada que el VIH no existe y que por tanto no es la causa del SIDA. Para él, la enfermedad tiene cura y todo lo que se ha dicho sobre ella de manera oficial no es cierto. él hace parte del movimiento de "disidentes del SIDA " que a lo largo del mundo implementa tratamientos alternativos y critica los manejos políticos y económicos detrás de la salud pública.
Afirmar que el VIH no existe, que el SIDA puede curarse y que la enfermedad no se transmite sexualmente es, de entrada, controversial. Sin embargo, son estos algunos de los principales argumentos que el médico colombiano Roberto Giraldo defiende contra viento y marea y que lo han hecho estar en el grupo de científicos que alrededor del mundo son denominados como "disidentes del SIDA ".
Este científico, egresado de la Universidad de Antioquia en 1969 y especialista en medicina tropical e inmunología, asegura categóricamente que absolutamente nada de lo que se ha dicho sobre el SIDA es correcto, empezando por algo muy sencillo: el fenómeno conocido como VIH no es siquiera un virus o un retrovirus, pues no existe evidencia científica que lo compruebe.
Llegar a estas conclusiones ha sido el resultado de 40 años de estudio y experimentación con inmunodeficiencias. "Todo comenzó en 1965, 16 años antes de que el SIDA apareciera en el mundo. Yo era estudiante de medicina y estaba aprendiendo microbiología y desde ese momento me interesaron las enfermedades infecciosas, en especial saber por qué solamente algunas personas contraían alguna patología infecciosa, pese a que todas estaban expuestas a los mismos microbios".
Poco a poco Giraldo se concentró en las inmunodeficiencias adquiridas o secundarias, las cuales se desarrollan debido a circunstancias específicas que se dan durante la vida; a ellas se contraponen las inmunodeficiencias primarias o congénitas que son aquellas que se desarrollan durante el embarazo o se generan de padres a hijos. El SIDA, explica Giraldo, hace parte de las secundarias o adquiridas.
Primeras disidencias
En 1975 viajó a Londres para realizar una maestría en medicina tropical, pero siempre manteniendo su interés por las enfermedades infecciosas y su relación con el sistema inmune. Su principal interrogante giraba en torno a saber por qué en el trópico, pese a ser una de las zonas donde más gente muere a causa de enfermedades que atacan directamente al sistema inmunológico, no afecta a todos.
Sus estudios lo fueron conduciendo a uno de sus postulados más contundentes:
"Las inmunodeficiencias secundarias que más he estudiado son las que se desarrollan debido a la malnutrición y la pobreza es una de sus causas principales. Esto permite verque son los más pobres los más inmunosuprimidos, son los más débiles y por tanto es la población donde más muertes se producen".
Mientras estuvo en Inglaterra, Giraldo se interesó por las inmudeficiencias presentes en el áfrica, en explicarse por qué había tantos parásitos presentes en ese continente. En particular se interrogó sobre la presencia del sarcoma de Kapos K, tumor que hoy en día le da a algunas personas con SIDA.
"En esa época no se conocía en Colombia el sarcoma de Kaposi y prácticamente daba solamente en algunas zonas muy pobres del áfrica, en personas que recibían tratamiento con quimnioterapia para el cáncer o con una inmudeficiencia muy fuerte. Lo más interesante era que el tumor se podía tratar y hacer desaparecer".
Al volver a Colombia, uno de sus antiguos compañeros de universidad que trabajaba en un centro de estudios sobre enfermedades venéreas y que sabía de la inquietud de Giraldo por las inmunodeficiencias, le preguntó si sabía algo de estas insuficiencias en poblaciones de homosexuales.
"En ese momento yo no sabía mucho pero me acordaba de algunos artículos que había leído. Ese médico amigo mío había notado en los homosexuales de Medellín un alto número de casos de cáncer y de infecciones y por eso me había preguntado al respecto. Uno de esos textos que yo había leído era del año 69 y se titulaba "Manhattan, una isla tropical". Era supremamente racista porque los investigadores afirmaban que los homosexuales de Manhattan tienen toda clase de parásitos porque los adquieren de los inmigrantes. Lo que yo pensé, en cambio, era que si los homosexuales tenían parásitos era porque su sistema inmune estaba disminuido y permitía que crecieran".
De tal modo, Giraldo se volcó sobre la literatura científica disponible en las universidades y sobre aquella que refería datos sobre homosexuales y su estilo de vida. Desde antes de 1981, cuando aparece el SIDA, se sabía que los homosexuales en EEUU eran más propensos a enfermedades e infecciones, lo cual llamó su atención especialmente. Fue así como sus investigaciones preliminares lo condujeron a estudiar drogas de uso frecuente por parte de ese grupo poblacional como la cocaína, la marihuana, ácidos, anfetaminas, hongos y algunos nitritos volátiles que se inhalan conocidos popularmente en la calle como "poopers".
Para finales de los 70 ya tenía la idea de que lo que sucedía en algunos grupos de homosexuales era que además de las drogas, el exceso de semen que recibían en el recto y los lubricantes químicos que utilizaban en las relaciones sexuales eran factores determinantes que minaban el sistema inmune.
Cuando aparecieron los primeros casos de SIDA en 1981 en EEUU, lo novedoso fue encontrar el desarrollo simultáneo de tumores y de enfermedades metabólicas como diarreas, pérdida de peso, caída del cabello, demencia y un sinnúmero de infecciones oportunistas; en resumen, un colapso total del sistema inmune. "El error, que desde entonces se ha mantenido, radica en que esto se le atribuye a un virus; lo que ocurrió desde ese momento fue que el cuerpo humano dejó de tolerar la cantidad de tóxicos al que estaba expuesto".