La Mirada Disidente
Entrevista a Roberto Giraldo por Luis Fernando Páez, de "Universia"
Orígen tóxico y nutricional del SIDA
Roberto Giraldo empezó a defender entonces la idea de que el SIDA no era causado por un virus, sino que era una enfermedad tóxica y nutricional. Esto despertó controversias entre sus colegas. "Dijeron que estaba loco cuando oían mis explicaciones en universidades y hospitales, además yo no sabía de nadie más que dijera lo mismo. Por eso me tocó irme de mi país, para evitar que me metieran en un hospital mental", comenta el especialista.
En 1988 Giraldo se trasladó a Estados Unidos, país donde se refugió y guardó sus opiniones para sí. No dejó, sin embargo, de estudiar el tema y de buscar más argumentos que soportaran su hipótesis. Un año después, en medio de sus pesquisas, encontró un artículo que lo pondría en la pista del grupo de disidentes.
"Encontré en una revista que se llama Discovery, un artículo titulado El hereje del SIDA, que era sobre un médico retrovirólogo llamado Peter Duesberg de California. Se decía que él había publicado varios artículos en los que explicaba que desde ningún punto de vista científico, ningún retrovirus podía ser causa de nada y menos del SIDA. Ese fue el día más feliz de mi vida porque me di cuenta de que no estaba loco y que había más gente en el mundo que pensaba lo mismo que yo. Hoy somos más de 3.000 científicos e investigadores en 50 países, entre los cuales se cuenta Kary Mullis, quien recibió el premio Nobel de química de 1993 por descubrir la PCR (reacción en cadena de polimerasa) que es la prueba que arbitrariamente usan los defensores del VIH para referirse a la Carga Viral".
La inexistencia del VIH, el principal argumento del doctor Giraldo, es que el fenómeno conocido como VIH no es siquiera un virus y que se puede asegurar que no existe evidencia científica de que se trate de un retrovirus. "El SIDA es una realidad y mata mucha gente, pero a las personas le están dando unos medicamentos para atacar un virus que no existe y que además son tremendamente tóxicos".
El asunto, según lo explica, surge cuando en 1981 algunos investigadores que estaban trabajando en virus y cáncer pasan directamente a investigar la causa del SIDA. "Para ese entonces, los institutos nacionales de salud de Estados Unidos llevaban 10 años tratando de descubrir un virus que explicara el desarrollo del cáncer. Dichos esfuerzos fueron infructuosos porque ningún virus produce el cáncer".
Rondaba, pues, un gran desconcierto en el ámbito científico de EEUU, también porque se habían invertido fuertes sumas de dinero en esa investigación sobre virus y cáncer. "Los que descubren lo que se supone es el virus del SIDA son los retrovirólogos Luc Montagnier en París, Roberto Gallo en el Instituto Nacional de Salud de EEUU y Jay Levy en California, quienes, al no dar con nada sobre el origen viral del cáncer, pasan a estudiar en enfermos de SIDA a ver si la causa era un virus o no. Ellos cultivan sangre o ganglios de enfermos de SIDA y no encontraron tampoco ningún virus, pero sí hallaron unas proteínas que no se habían visto antes, unas enzimas y unos fragmentos de ácidos nucleicos y se les ocurrió que eso era un virus desintegrado y de ahí nace la hecatombe en la que se metió el planeta entero".
Entre otros estudios acerca de la inexistencia del VIH, Giraldo hace referencia a los realizados por doctores como Etienne de Harven de Francia, Stefan Lanka de Alemania y Eleni Papadopulos-Eleopulos de Australia.
De hecho, como asegura Giraldo, en el año 2003 durante un debate en el Parlamento Europeo, el propio Luc Montagnier reconoció que ellos no habían aislado ni cultivado ningún virus, sino que habían cultivado unas enzimas y proteínas y que en ese momento (año 2003) seguían pensando que era un virus desintegrado.
"Estábamos en Bruselas 12 personas, 6 defensores del VIH y 6 opositores, y ante más de 600 personas se aceptó lo que es una barbaridad. Dijeron que han seguido intentando cultivarlo muchas veces y no han podido porque aducen que es un virus muy difícil. Eso no es así y hay que decírselo a la gente en el mundo. Que no hayan podido cultivar ese virus es prueba de que no existe. Todos los virus existentes han sido cultivados y son fáciles de cultivar y se propagan en células en el laboratorio".
Objeción a las pruebas
Es natural preguntarse por las pruebas científicas que soportan una posición tan controversial. Ante esta interrogación, Giraldo cuenta su experiencia con las pruebas ELISA y de Western Blot para VIH, rebatidas por él desde los Laboratorios de Inmunología Clínica y Diagnóstico Molecular del Presbyterian Hospital de Nueva York, donde trabaja hace 12 años.
"Cuando yo llegué al hospital me llamó mucho la atención que para hacer la prueba en posibles enfermemos de SIDA, tenía que diluir la sangre 400 veces. Llevo trabajando desde 1965 en virología y en microbiología y uno nunca tiene que diluir la sangre tantas veces. Uno diluye en proporciones de 1 a 8, 1 a 10, pero 1 a 400, eso no existía. Como me llamó la atención, empecé a preguntarle a mis compañeros y a mis jefes y ninguno me supo explicar. Llamé entonces al laboratorio del doctor Roberto Gallo en Washington y me dijeron que así se había estandarizado la prueba. Entonces llamé al laboratorio Abbott en Chicago y les pregunté porqué hay que diluir las muestras 400 veces y me dijeron lo mismo: que así se estandarizó la prueba". Insatisfecho con esas respuestas, en el 97 realizó un experimento tomando sangre de personas que les habían mandado la prueba y que habían dado negativas. Con esa misma sangre repitió las pruebas diluyendo 1 en 400 descubriendo que el resultado seguía siendo negativo.
"Sin embargo, cuando yo no diluía la sangre todas daban positivas. Eso quiere decir que todas las personas tenían algo ahí y no que estaban infectados. Entonces empecé a hacerlo con amigos míos, después en mi familia y luego en mí. Encontré que todos los seres humanos a quienes les hacen la prueba, si se la hacen sin diluir, sale positivo, eso quiere decir que todas las personas tenemos anticuerpos contra lo que se supone que es el virus del SIDA ".
Lo que habían hecho quienes diseñaron y estandarizaron la prueba fue, según Giraldo, diluir la muestra hasta que encontraron la dilución 1 en 400 para demostrar que los que tenían el mayor número de anticuerpos seguían siendo positivos.
"Mi experimento demostró que todas las personas tenemos anticuerpos contra el supuesto virus pero los que dan positivos, aun diluyéndolos, es porque tienen muchos más anticuerpos. Entonces qué significa esto: que estas pruebas no indican ninguna infección sino el grado de intoxicación o grado de oxidación de una persona. Las personas que reaccionan positivamente a estas pruebas tienen riesgo de que les dé SIDA y de enfermar porque su sistema inmune ha estado expuesto a muchos tóxicos como drogas, radiaciones, químicos, pesticidas y a abonos químicos, por ejemplo; entonces, su sistema inmune ha estado respondiendo y por eso tiene un riesgo más alto de dar VIH positivo aun sin estar infectadas con nada".
Lo que argumenta, en suma, el médico colombiano es que no existe una prueba confiable para determinar el origen viral del SIDA, como sí existe para virus como los que generan enfermedades como el sarampión, la hepatitis A y B, la poliomelitis o la influenza. También aduce que ningún virus en la actualidad se ataca con medicamentos por el alto grado de toxicidad que éstos alcanzan. "Un médico que tenga sentido común pensará por qué no hay tratamiento contra la gripa o para las enfermedades virales mientras que para el SIDA hay más de 20 medicamentos diferentes", señala Giraldo.
En cuanto a las pruebas, dice que "las que existen para el SIDA son indirectas y decidieron que indicaban VIH, como por ejemplo la ELISA, que no busca ningún virus como tal sino anticuerpos en la sangre de la persona contra lo que se supone es el virus del SIDA. Cuando alguien reacciona positivo le empiezan a dar antirretrovirales y termina cargando tierra al cementerio. A la gente la están utilizando como conejitos de indias y estos tratamientos los están matando, si lo queremos decir más claramente".