Stefan Lanka

El VIH es un subproducto del mundo de los retrovirólogos
por Stefan Lanka

El entierro del VIH significará el fin de toda la retrovirología

He aquí un tremendo ejemplo de cómo un distinguido académico que contribuyó mucho al adelanto de la ciencia, luego impide nuevos adelantos con su terca adhesión a un dogma de su propia creación. Si no se hubiese sentido obligado a repetir cosas que son increíbles tan sólo porque fueron dichas un día, habría llegado a ser una persona totalmente diferente.

Johan Wolfgang von Goethe, Maximen und Reflexionen, Textstelle 586.
Los lectores deben ser conscientes de que ha habido un cierto número de reacciones, y las respuestas correspondientes, al premio ofrecido por la revista inglesa Continuum como recompensa por el virus perdido. Han ido desde peticiones de clarificaciones como, por ejemplo, de cuál es el tipo de prueba requerida, pasando por comentarios irónicos acerca de la irrelevancia de la prueba pedida, hasta una demanda en toda la línea del premio por parte del Dr. Peter Duesberg.

Los lectores recordarán que el punto inicial de toda la movida fue mi artículo explicativo de que el VIH en realidad no existe, planteado como algo opuesto a la más frecuentemente formulada cuestión de si el VIH es o no responsable del SIDA. El equipo científico australiano dirigido por la Doctora Eleni Papadopulos ya ha elaborado una detallada réplica a la solicitud del Dr. Duesberg, por lo que me dedicaré a abordar cómo el erróneo concepto de «retrovirus» incide decisivamente en la presente situación. Los enormes servicios prestados por el Dr. Duesberg a la humanidad están más allá de toda disputa. Desde 1987 ha sido, firmemente y con un gran coste personal, el bastión de la cordura y la decencia en un mundo llevado a la locura por la simplista teoría VIH=SIDA.

Que el VIH exista y que sea la causa del SIDA son cuestiones muy académicas: ¿cuándo fue la última vez que Ud. se encontró con un heterosexual "normal" -es decir, alguien que no hace depender su vida de la perpetuación del pánico en torno al SIDA- que preste la menor atención a la historia oficial sobre el SIDA? En la práctica, el mérito del Dr. Duesberg para tener nuestra gratitud es su contundente e inquebrantable oposición al AZT (y a otros productos análogos), cuyo uso lleva a la muerte.

Dicho esto, también es cierto que el propio Dr. Duesberg es víctima de otra falacia colectiva (el Denkkollectiv -pensamiento colectivo- elaborado por Ludwig Fleck), que él mismo contribuyó a formular y en el que aparentemente ahora se encuentra preso. Los retrovirus fueron postulados como especies de microorganismos que causaban la transcripción inversa, lo cual era totalmente razonable al inicio de los años setenta como hipótesis de trabajo. El error consistió en elevar la hipótesis a dogma. Las primeras técnicas de detección genética dieron alguna credibilidad a la existencia de una entidad que sería transmitida de una célula a otra, lo cual fue desafortunado porque también se vio posteriormente que era erróneo. Suceden errores de este tipo siempre que la tecnología pone al alcance de la utilización general un procedimiento experimental nuevo que impulsa a un ejército de investigadores a la producción masiva de datos experimentales, descuidando el significado biológico que su trabajo pueda tener, si es que tiene alguno. Aún peor es el hábito de hacer un número interminable de reajustes ad hoc de la teoría original, lo cual distorsiona completamente la hipótesis original. La ciencia rigurosa exige que se haga un radical replanteamiento cuando esto ocurre. Y si no se hace, como sucede en el caso del SIDA, siguen avanzando en la mayor confusión unos planteamientos fundamentalmente erróneos, y llevan al desastre.