Carlos Escudero Albarrán

Carlos Escudero Albarrán

Detectado como seropositivo en el año de 1999, Carlos Escudero decide no tomar antiretrovirales para recuperar su salud, en vez de seguir un tratamiento alópata, toma en sus manos la responsabilidad de su vida y de su enfermedad.

Es así como en ese mismo año se traslada a Dharamsala, al norte de la India, donde conoce al médico de S.S. el Dalai Lama y descubre la verdad detrás del SIDA y la inexistencia del VIH.

Terminado su tratamiento a finales del 2001, regresa a México donde termina de escribir su libro y decide dedicarse de tiempo completo a dar a conocer la verdad sobre el VIH, y a canalizar a personas con seropositividad hacia los médicos que saben cómo curar el origen tóxico del SIDA y sus consecuencias.

Habiendo publicado su libro en Internet gracias al Instituto de Salud Natural de Chile, es invitado a participar en una conferencia en Tamaulipas.

En la ciudad de Matamoros conoce al Dr. Roberto Giraldo, quien después de constatar el caso de Carlos, escribe el prólogo de "VIH La puerta a la iluminación" al tiempo que comparte la información científica resultado de sus 18 años de estudios que respaldan y confirman la certeza de que el origen del SIDA es tóxico-nutricional y que el VIH no existe...

También en la Ciudad de Matamoros, Carlos conoce al Dr. Juan José Flores, médico jalapeño que estudió a fondo las investigaciones del Dr. Roberto Giraldo y con ellas realizó un seguimiento médico a 200 pacientes con SIDA que fueron curados siguiendo los procedimientos clínicos aceptados y reconocidos por la medicina alópata mundial.

Actualmente Carlos Escudero vive en Michoacán, México con su esposa y sus 2 hijos (Roberto Paulo y Francisco Arturo), quienes gozan de perfecta salud.

Mónica Chacón

Mónica Chacón

Mi nombre es Mónica Rosa Chacón García, vivo actualmente con mi mamá, mi sobrino y con Eduardo, mi pareja, quien siempre a estado conmigo en todos los momentos apoyándome. Le doy gracias a Dios por poner en mi camino a este gran hombre, que con su persistencia pudo encaminarme, y sobre todo me enseñó a salir adelante, siempre motivándome. Siempre me decía: "no seas cobarde, tienes que luchar, ahora tienes que sacar todo el valor y luchar". Sus palabras me llenaban de fuerza.

Me motivó a ir a Gnosis y Mahikari, esos lugares tan maravillosos que yo nunca hubiera conocido, y en mayo del 2005 recibí el sagrado Omitama. Fué ahí donde aprendí lo que es el amor y la ayuda al prójimo, aprendí también que todas las cosa por las que había pasado eran parte de mi bajo nivel espiritual. Ahora entiendo la ley de causa y efecto y es que el que siembra naranjas cosecha naranjas; siembra lo negativo y cosechara negativo yo estaba cosechando lo que había sembrado. Pedí perdón por mi gran karma, por mis grandes pecados a todo ser, cosa, animal que yo en algún momento pudiera haber dañado y agradecí a Dios porque a través de mi estado de salud él me acercaba mas a él.

Hice mucho servicio en el Dojo, hasta que una kumite me dijo que debía limpiar los servicios higiénicos, que era manera de eliminar los egos, entonces me decidí a realizarlo y una señora kumite me dijo que debía hacerlo con las manos, lo cual acepte y realicé con mucha sumisión pidiendo perdón a Dios.

En una ocasión un kumite me preguntó porque tomaba pastillas, yo le respondí que debía hacerlo, o que, según los médicos, empeoraría... pensaba que de no tomarlas, los virus se harían más resistentes, pero los kumites de Mahikari me decían que esas pastillas solo eran drogas y lo único que hacían era endurecer a las toxinas; yo estaba yendo en contra del séptimo ítem de mahikari que dice: "Mantener la pureza del cuerpo y del espíritu así como también la del medio ambiente". Empecé a orar a Dios para que me permitiese dejar esos medicamentos, no quería más ensuciar el cuerpo sagrado que me había dado.

Meses después, escuché una voz tan linda en la radio, era la de Maria Grazia, presidente de Monarcas Perú, era ese milagro que yo tanto esperaba. Dios me había escuchado, sentía la presencia de él, salte de alegría, había vuelto a nacer, era como un ángel que él había enviado agradecí a Dios, tome la dirección, apunté el teléfono y la página web de Monarcas Perú. Llame a Maria Grazia y me invitó a su casa, a visitarla, me explicó, me dijo que la verdad sobre el VIH, que el virus no existe, que todo era una mentira, que el problema era tóxico-nutricional. Fué suficiente, me dió varias tarjetitas para que los doctores empezaran a tratarme, así fué que llame al Dr. Víctor Andrade, quien gustosa, amable y amorosamente decidió tratarme por encima de lo dificultoso que era para mí, ya que coincidentemente Eduardo, mi pareja, fué despedido de su trabajo, y no teníamos medios económicos... el Dr. Andrade fué muy comprensivo y aceptó tratarme.

Encontramos que la mayoría de mis órganos tenían valores muy bajos, la vesícula biliar, los riñones, los ovarios, útero, la falta de calcio en mis huesos, los pulmones, el hígado, mi circulación sanguínea... todo estaba tan bajo... Empecé a seguir lo que el doctor me recomendó, con una buena alimentación balanceada. A los 3 meses mis valores subieron, me alegré tanto, sólo me queda en agradecerle enormemente al Dr. Andrade por su gentileza y su comprensión. Agradezco a Dios por permitirme conocer a los miembros de Monarcas Perú, así como también al Dr. Roberto Giraldo, por su investigación en la teoría tóxico-nutricional. Ha tenido el valor de difundir toda esta gran verdad. Puedo decir que todos los doctores de Monarcas son los doctores de Dios...

Gracias a Maria Grazia, por tener la persistencia, la fé y tenacidad y sobre todo el amor al prójimo participando activamente en Monarcas, gracias a todos los que conforman Monarcas Perú y que Dios les bendiga a cada uno de ustedes y les ilumine el camino en cada momento.

Agradezco a Dios una vez mas por permitirme participar dentro de Monarcas, le suplico mucho perdón por mi gran Karma y le ruego me permita seguir participando con verdadero amor, alegría y sinceridad, con un sentimiento radiante y de esta manera ser útil en el avance del proyecto divino y servicio a toda la humanidad. Dios Su, sukuinishisama, oshinushisama, odairisama. Por el día de hoy, sinceramente muchas gracias.

Adrián Labansat

Hace diez años me diagnosticaron positivo a las pruebas de VIH. Como toda las personas diagnosticadas tenía que enfrentarme a la muerte de una manera terrible, sobretodo sabiendo y habiendo vivido la muerte de mi hermano, quien tomaba todos los medicamentos del mercado. Para mi bien, no tenía seguro social o dinero para comprar los medicamentos.

Algunos días después de una entrevista concedida en TV Mexicana ("Reporte 13" con el periodista Ricardo Rocha) en donde expuse mi caso, tuve un encuentro con un amigo; seropositivo y a pesar de haber utilizado los medicamentos por 9 años, su estado de salud se encontraba deteriorado.

Este amigo mío, luego de 10 años de no verle, presenta lipodistrofia. Lo curioso es que aquel mismo día apareció casi por "casualidad" otro amigo de aquella época. Ambos toman antiretrovirales en sus diversas modalidades o esquemas, y, a diferencia mía, ambos se quejan de molestias y presentan las manos amoratadas. En 10 años de no consumir ningún medicamento ni seguir ningún tratamiento alópata me encuentro en perfectas condiciones.

He acompañado a uno de ellos a Jalapa, con el Dr. Juan José Flores, quien amorosamente lo atendió entre risas y buen ánimo. Actualmente, mi amigo sigue su tratamiento con él y ha recobrado su entusiasmo. En efecto, y como me comentó, era imposible que tenga VIH, ya que su forma de vida ponía en duda ese diagnóstico.

Sé que, al igual que yo, estará bien bajo las manos amorosas de nuestros médicos y científicos que no se vendieron y alzaron la voz de la verdad.

Luego de 10 años de un diagnóstico VIH-Positivo, estoy aquí contando la verdad, vivo y sano a pesar de mi desordenada vida antigua. Gracias a todos los médicos y científicos disidentes por su valerosa misión. Dios los bendiga y acompañe con su amor y poder.